
todos los días abro los ojos por la mañana o por la tarde da lo mismo hasta si es por la noche. Despertar es un acto que por necesidad debo hacer sola como es el escribir y el pintar, puedo cantar enfrente de mil gente y bailar enmascarada por las madrugadas pero no puedo escribir ni decir la verdad en una mesa pequeña de café frente a cualquier persona . No importa si soy testigo o no "solo se que no se nada" no hay secretos por averiguar, ni razón para recibir amenazas tampoco pero tengo ganas de encajar mis uñas cortas en la madera de la pequeña mesa, pero no, sonrío delicadamente y retiro la cuchara de la taza y cuando preguntas que si necesito algo distraes a mi cabeza del vaso de wisky que deje en el lavabo para enjabonarme la cara y alinearme los ojos restaurar la vida frente al espejo no es posible si una esta bebiendo tan temprano. Nada estoy en perfectas condiciones contesto y tu sonríes sacas tu cartera y pones el dinero que no recibo sobre la mesa bajo el plato de mi taza, percibo tus uñas bien cortadas los puños de la camisa en perfecto estado de limpieza tu camisa azul clara nunca entendiste que odio el color de tu camisa de banquero junto a tu pelo engomado, y tu olor a tratamiento anti-calvicie, seguro fuiste la semana pasada a que te blanquearan los dientes porque miras los mios con reprobación y excusas el dinero bajo el plato para eso aunque sabes que lo usaré para otras cosas y que solo me comprare el tratamiento barato del super mercado para mentirte. Entonces sonrío y agradezco tu cortesía tomo de mi café y lo paso con fuerza por la garganta pregunto cualquier cosa desde el tejido de tu corbata hasta como esta tu madre tu te explayas en cada una de tus respuestas río con frecuencia para que mires mis dientes no tan blancos y perfectos como los tuyos para hacerte sentir mejor, parece que solo tomamos un café y tu te alocas desabrochas algunos botones para contar tus historias con comodidad con fuerza para que las escuche todo el que está alrededor, eres el centro de atención con tus dientes tan blancos, tu camisa color banquero, tus uñas y cabello tan aseadas por esos momentos vale la pena tu vida cuando gritas tu éxito con exageración frente a cualquier mujer débil que bebe café con delicadeza que usa los zapatos sucios y sus uñas de colores.
Entonces en medio de tu euforia pasas sobre la mesa te pones frente a mi y dices que me amas, te miro a los ojos y sonrío te miro contento te sientas a pedir la cuenta tomo el dinero lo pongo en mi bolsa y espero a que te desocupes de decirle cosas graciosas al mesero, que si hay algo que tenemos en común es que ambos nos reímos por una propina. Salimos del lugar pasas tu brazo con sus botones ya abrochados por mi hombros caídos tu pecho muy en alto deja atrás a tu cabello engomado para ni siquiera notar mi suspiro.
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