sábado, 21 de noviembre de 2009

después de 30 minutos no llegaste, ni llamaste tampoco te seguí esperando

cerré sesión apagué la compu ,

me fumé tres cigarros afuera de la catedral
me acabé un litro de agua
agarre mi bici y me aleje de ti

me prometí diez veces no volverte a ver te despedí en mi mente y nunca volviste a mi vida.

después de 30 minutos te envenené, te disparé, te mande al hospital falte a tu funeral y nunca volviste a mi vida.

todos los días que paso por ahí se aprietan las costuras de mi pecho siento como la piel se une y regenera aviento un suspiro de alivio.

Yo no sé porque nunca llegaste pero se porque te fuiste y me acuerdo bien de lo que me libré

tus 5 minutos, tus rechazos, tus exigencias, me tratabas como a una cabra, pero ya nunca volviste a mi vida.

Han sido los 30 minutos más productivos de mis costuras, y eso que al andar en bici se desataron con tal odio que llegue a la barranca sin haberme cansado llena de adrenalina la suficiente para regresar a mi casa antes de desangrarme y volver a coser mi pecho.

Hoy las cosas son diferentes porque ya nunca volviste a mi vida.

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