Llegas a la hora que quieras y si te estampas con el suelo nadie te va a decir nada de nada.
Cuando lo has hecho desde muy joven 5 años después mínimo aseguras una pareja, un buen sonido, colchón y demás pendejadas que te ayudan a hacer ruido cuando estás .
El problema es cuando estás loco escuchas voces, miras mucho a la ventana, algunas fuerzas del universo te mueven las cosas de donde estaban en tu memoria y no hay más el loco aquí eres tu viendo la taza ofreciéndole té a las plantas, y tomándole fotos a las paredes blancas.
Mientras estés tu solo no hay pedo nadie te vera calaquear ni quedarte frente al refri parado con cara de bobo media hora porque no hay nada de comer.
Pero entonces decides compartir más tiempo de lo debido con esa pareja que aseguras en la nada cae entonces en tu mundo bizarro y polvoroso, tratas de explicarle como se cierra correctamente el grifo del agua, le indicas donde están las toallas y le haces un espacio entre tu closet pero un día ya no es la memoria lo que te falla ni el universo que conspira, es esa persona caminando entre tus plantas y acomodándose entre la pared y la cámara, ahora es ella quien calaquea frente al refri haciendo te para dos, usando todas esas cosas ruidosas que compraste para sentir que vivías en un hogar .
Pero tu estás loco y esas cosas de tv no sirven, ni los libros de superación personal que nos ayudan a convivir con las personas adecuadamente en 10 fácilisisismos pasos, no tomaron en cuenta que el caos no se acomoda de la noche a la mañana , ni en una casa sola llena de cosas
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